¿Tienes un plan estratégico para tu empresa familiar?

El plan estratégico es necesario en toda organización. Lo urgente hace que a veces se pierda perspectiva. Es necesario situarse, contextualizar y consensuar la estrategia en la organización, teniendo en cuenta todos los grupos de interés. En la empresa familiar, la familia es uno de los grupos de interés más importantes.

El año pasado entró en vigor la normativa ISO 9001:2015 que introduce conceptos muy interesantes para toda organización. En el marco del contexto interno y externo de la organización y tomando como referencia las necesidades de los grupos de interés se deriva el análisis de riesgos y oportunidades que desarrollar por procesos dentro de la organización.

Los grupos de interés son los actores del mercado con los que la empresa interactua y cuyos intereses debe tener en cuenta. Son los accionistas, los clientes, los bancos, las asociaciones sectoriales, etc. Y en la empresa familiar la familia como grupo de interés tiene mucho peso. Es importante escucharla y tener en cuenta sus intereses, cuando son accionistas mucho más, pero aunque no lo sean también, porque son importantes.

Los riegos y oportunidades en cada área surgen como lluvia de ideas de mejora continua. ¿Y cómo se seleccionan los que son prioritarios para tomarlos como objetivos anuales? Midiéndolos. Midiendo lo material y lo inmaterial, calculando la probabilidad y el impacto de cada riesgo. Los números nos sitúan y ayudan a avanzar.

Los objetivos anuales deben incorporarse en el plan estratégico de la organización. Es un documento base que permite tener claro el camino por el que la empresa quiere avanzar, no solo en el corto plazo sino sobre todo en el medio plazo.

El espíritu de mejora es el mejor motor de toda organización. Alinea los objetivos, intereses y energías personales. Y si, además, le añades un seguimiento periódico al plan no hay quien se despiste JJ

Si te animas a realizar el Análisis de Riesgos y Oportunidades, o ya lo tienes implantado, y eres empresa familiar, no te olvides de incluirlo en el Contexto Interno, así como en los grupos de interés. La familia es la principal accionista, y se le remunera no solo económica sino también afectivamente.

Atrévete a medir lo inmaterial, como el bienestar familiar o la satisfacción de los empleados. Aunque sea una percepción subjetiva (como todo lo propio) puedes contrastarlo con lo que piensan los demás. El debate será interesante, ¡sin duda!

Si carecéis de Plan Estratégico es fundamental que os sentéis a elaborarlo. Marca objetivos, prioridades y provoca consensos. El consenso y el diálogo en la empresa familiar evitan ruido, ineficiencia y conflictos.

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