Hoy quiero hablar de mujeres empresarias, hermanas y madres. Pero sobre todo, hermanas.
Mujeres con grandes curriculums y bagaje profesional. Mujeres que gestionan su casa y sus hijos con profesionalidad. Mujeres que median en su propia familia, muchas veces desde pequeñas, y que cuando se incorporan a la empresa siguen haciéndolo. Desde un papel callado, sacrificado y poco reconocido.

Son mujeres roca, que sostienen el equilibrio de la organización empresarial, que tiembla cuando se tambalean. Son conscientes de ello y por eso les cuesta tanto moverse de ahí.
He tenido el placer de acompañar a algunas de ellas. Una vez que han sido conscientes de que la organización también necesita de su sincera motivación y reconocimiento han dado los pasos oportunos.
Y han cambiado algunas cosas en la relación familiar, y en la empresa familiar, y ellas han dejado de llevar pesadas mochilas y han comenzado a respirar, satisfechas. ¡Brindo por vosotras!