Las discusiones en la empresa familiar forman parte de la vida misma, más cuando hay mucho roce, temas importantes a nivel empresarial que discutir, y una relación personal en la que conocemos mucho del otro.
Cuando las discusiones son frecuentes, hay tensión en la relación que afecta a nivel personal y se complica la toma de decisiones familiar y empresarial estamos ante un conflicto.
Fruto del conflicto se forman bandos o alianzas en la familia. Esto es normal, sucede en los grupos de amigos, en las comunidades de vecinos, en los departamentos de las empresas… las personas se unen porque comparten puntos de vista e intereses.
Uno de los grupos toma la iniciativa de proponer la mediación y llama al mediador en empresa familiar y solicita la mediación.
Con lo que yo llamo a la otra parte para invitarles a una sesión informativa en la que les explico cómo funciona el proceso de mediación y qué es lo que ellos pueden ganar si acuden. Es fundamental que todos ganen en el proceso, y pierdan algo, claro. Como en toda negociación.
Cuando llamo para invitar a la otra parte me suelo encontrar con una reacción amable pero estupefacta. ¿Necesito un mediador para entenderme con mis hijos o con mis hermanos???
Cuando las conversaciones acaban en discusión, las personas evitan verse por miedo a enfrentarse o a que las cosas vayan a peor, es el momento de llamar a un mediador.
Trabajar juntos no es fácil, se suelen mezclar relaciones informales de amistad o familia con relaciones de poder (jerarquías, organigramas, reporte de responsabilidades…). Ser empleado en la oficina y cuñado en las comidas familiares, o jefe en la oficina y suegro en los ratos libres crea situaciones complejas cuando hay problemas en la oficina.
Además, si la relación entre el cuñado o cuñada y los padres se complica porque comparten trabajo en la empresa, los hijos se ven en un conflicto de lealtades.
También es un reto convivir en armonía en la familia cuando existen diferencias económicas entre los hermanos debido al diferente cargo que tienen en la empresa o bien si unos trabajan en ella y otros no.
El proceso de mediación es un lugar de diálogo y negociación, en el que el mediador ayuda a la familia a entenderse.
Desde el reconocimiento de las necesidades de todos buscar un lugar común de acuerdo que permita disminuir el malestar y restaurar la relación.
Desde la mirada sistémica con la que trabajo se restaura la estabilidad familiar en los diferentes subsistemas que componen en sistema familiar, aunando necesidades personales y empresariales
- Si los hermanos se entienden mejor los padres no llevan la carga de ponerlos de acuerdo o de provocar los encuentros
- Si la pareja (los padres en pareja, pero también las parejas de los hijos) se entiende cada individuo se siente más equilibrado y fuerte a nivel personal.
- Si la familia se entiende es capaz de tomar acuerdos que luego el empresario familiar puede propiciar. Y digo solo propiciar porque la familia debe entender que la fuente de riqueza es la empresa y la toma de decisiones se realiza según parámetros empresariales. Restablecer la confianza es importante, tanto como ser tolerantes.