Hay conversaciones difíciles entre padres e hijos en la empresa familiar. Con frecuencia se evitan, cuando en mi experiencia es mejor siempre afrontar el diálogo que evitarlo.
Cuando, como mediadora, buceo en la génesis de los conflictos familia-empresa con frecuencia escucho “desde niño le han protegido…””yo no pude estudiar porque entonces…””cuando era chiquitita tuvo una enfermedad”
Porque muchos de los conflictos en familias con empresa se gestan en la relación familiar. Los padres tendemos a proteger a los hijos que consideramos más débiles. Esperando que los demás hijos lo comprendan y sean capaces de entender las diferencias.
Muchas veces los hermanos no lo entienden y callan, o bien lo entienden pero se cansan de mirar para otro lado. Mucho más cuando tienen marido o mujer, e hijos. Las diferencias de nivel económico entre primos, las facilidades que da tener un puesto de trabajo u otro, y trabajar o no en la empresa de la familia se hacen evidentes.
Que estas tensiones afloren con el paso del tiempo es natural, porque los hermanos se cansan de ceder, cambian de opinión al tener familia propia o bien aprovechan el poder en la empresa para que se les escuche ante lo que consideran injusto.
Cuando llega este momento es vital afrontar este diálogo padres e hijos. Os aporto unas claves fundamentales:
- Dejar fuera de la conversación a los maridos/mujeres/parejas de los hijos. Porque solo padres e hijos comparten la historia familiar desde la niñez, y pueden haber comprendido las diferencias hasta que en un momento dejaron de hacerlo.
- Planear tres reuniones para dialogar en familia con el siguiente esquema:
- La Primera para escuchar y comprenderse, lo que implica tener autocontrol para no saltar a la yugular del que diga algo que no me guste.
- La Segunda para que, tras una reflexión individual, cada uno explique a los demás qué cambios necesita que realice la familia (pueden ser los padres pero también los hermanos), personalizando y concretando, para que él o ella pueden encontrarse bien de nuevo en la relación familiar y en la relación familia-empresa.
- La Tercera para que cada uno, empezado por los padres, explican qué cambios aceptan dar y cuáles no, y por qué.
- Ser transparentes y compartir la información que se pida con claridad (incluida la de la empresa). La ausencia de información crea secretos y malos entendidos. Que es el perfecto caldo de cultivo para los conflictos.
Es importante aislar los espacios familiares en grupo grande (con parejas, hijos o demás familia) de estas conversaciones. Y no comentar nada sobre ello.
La vida familiar está llena de buenos y malos momentos. Os animo a seguir participando en los acontecimientos familiares, sin aislarse, poniendo el foco también en lo positivo que une a la familia y en lo bonito que crece alrededor (hijos, nietos, familia, momentos divertidos).