En la empresa familiar llega un momento en el que se deben tomar grandes decisiones. Las grandes decisiones están compuestas por un montón de pequeñas decisiones precedentes. Cada pequeña decisión va dibujando un camino de posibilidades, que van cerrando el camino a otras. Es importante tomar las pequeñas decisiones en perspectiva de cómo dibujo el futuro. Puesto que el cambio es inevitable es fundamental tener un plan. Un plan estratégico empresarial consensuado por la familia.
Toda familia empresaria necesita tomar decisiones en base a un plan de acción de futuro cuidando la relación familiar y consensuando la estrategia empresarial mediante el diálogo.
Por lo tanto, tener presentes cuatro objetivos transversales en cada decisión que se tome que afecte a la familia:
- Cuidar la relación familiar y saber “llevarse”
- Mantener una buena comunicación poniendo encima de la mesa aquello que preocupa y aquello que satisface
- Detectar los inicios de los conflictos para resolverlo antes de que haya muchas personas implicadas
- Compartir y planificar la estrategia empresarial
En diseñar la estrategia empresarial dando cabida a la familia es donde más me gusta acompañar a mis clientes. Mi objetividad e imparcialidad me permite ayudarles a crear un plan. Un plan coherente a sus intereses y valores, y que sea beneficioso para sus familias y para las personas que sean importantes para ellos.
¿Tenéis vuestro plan estratégico claro? Si la respuesta es no, te animo a que os pongáis con ello.
Si no decides tú otros decidirán por ti.